
“Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? (Rm 8,31)”
En la Pascua de Nuestro Señor Jesucristo
Del año 2016, cuatro valientes varones signados con el fuego ardiente y esperanzador que nos da el camino de la resurrección, inspirados con la fuerza y motivación del espíritu Santo, fundan la congregación religiosa Cofradía Sacerdotal San Pablo Apóstol.
La Cofradía Sacerdotal San Pablo Apóstol, es una congregación religiosa naciente de espiritualidad y rito anglicano, Inspirada por el Espíritu Santo, en el carisma misionero desde la ortodoxia Paulina de nuestro padre general y fundador, reverendísimo Roy Contreras Piñeres. Por convicción reclama las raíces fundamentales del catolicismo universal no romano, estructurada desde dos columnas: la pastoral social y la pastoral litúrgica, con un lema característico que es: “siempre al servicio de los más necesitados”, en un carisma de gracia fundamentado en la formación, la espiritualidad y el apostolado. Con ferviente devoción Mariana, a la advocación de Nuestra Señora María de Guadalupe la virgen Morena, como principal inspiración ante la lucha contra toda discriminación, es nuestro modelo a seguir, en la transformación de un mundo mejor, ella nos patrocina el lenguaje de un Dios siempre incluyente a aquellos que discriminados han sido excluidos. Nos ofrecemos ante el mundo, como un nuevo Cristo que lucha día a día por la transformación del entorno, patrocinando a todos los hombres y mujeres sedientos de Dios la economía salvífica de sus almas.

Somos una fraternidad sacerdotal, de trabajo continuo por la evangelización, somos una sociedad de sacerdotes creyentes en miras del progreso social y somos un cuerpo de fe que transforma convicciones desde el amor, como una vertiente de educación humanista.
Es testigo espiritual de la resurrección de Cristo, presumiéndolo desde el silencio, trabajando en él, por la transformación del mundo.
Todos nuestros centros de trabajo social y pastoral, son casas religiosas o conventos de servicio activo, engalanados con auténticos Religiosos Cofrades de San Pablo, dispuestos desde sus votos de: pobreza, obediencia, castidad y servicio; mostrar el rostro actuante y operante de Cristo, en la resolución de las necesidades temporales de quienes inmersos en nuestras obras, buscan el rostro de Dios.
Con robusto cuerpo de clérigos y fieles, nos disponemos en convicción a trabajar por el reino de Dios, mientras saneamos él hambre material y espiritual de todas las almas que el Señor Jesucristo nos patrocine.
Degustando la vida se hace sacramento vivo de fe con expresión activa desde sus sentidos, dotado de sencillez y de austeridad; simplifica su experiencia de Dios en las manifestaciones presentes de su cotidianidad. Fiel comulgante y perteneciente al ejército de Cristo, se dispone apropiadamente a vivir una vida religiosa muy sacramental.

Víctimas de persecución religiosa
La voz de la Iglesia se fortalece en la persecución y en el sufrimiento.
“Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado.” (Salmo 27,3).
Somos un cuerpo vivo, ardiente y sediento en amor por Cristo Resucitado, que como antorchas e incólumes, nos mantenemos fuertes e inmovibles en el deseo de servir en el llamado de ser siervos inútiles, al servicio del Plan Salvífico de Dios, al Orbe entero bajo cielo y tierra que por la acción del Espíritu Santo, y siguiendo la doctrina Paulina que nos motiva, sin importar la exclusión y a los funestos vituperios a los que nos someten, somos la penúltima respuesta de ese Dios que opera en medio de su iglesia.
Quieren silenciar nuestras voces de esperanza, regocijo en la Palabra y en el ejercicio Sacramental en Nombre de nuestro Señor Sumo y eterno Sacerdote. No obstante, como dice nuestro Patrono San Pablo: entre más nos persigan más fuertes somos por la gracia siempre viva, operante y salvífica.
Nuestra conciencia no tiene precio porqué nuestra fe y esperanza están sólo puestas en Jesucristo.
La Cofradía Sacerdotal San Pablo Apóstol, en vista de toda la persecución religiosa a nuestros hermanos en Nicaragua, identificada con el sentido de pertenencia por su iglesia perseguida, se expone igualmente al mundo como nuevos Cristos, martirizados por la persecución religiosa, por la sistematización y la lucha de poderes, por los monopolios políticos del tráfico de influencias en nuestro estado colombiano y por todos los sacerdotes acecinados en Latinoamérica.
Extendemos los brazos como Cristo para decirle al mundo, que estamos a la espera de ese disparo de gracia, propuesto por los verdugos que quieran silenciar nuestras voces de paz. Gritaremos cada vez más fuerte, ¡Viva Cristo Rey!
Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado.
Salmo 27,3
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